La gloria de Dios es la belleza de Su espíritu. No es una belleza estética o material, sino una belleza que emana de Su carácter, de todo lo que Él es. Santiago 1:10 hace un llamado al hombre rico para que se “gloríe en su humillación,” indicando una gloria que no tiene que ver con la riqueza, el poder o la belleza material. Esta gloria puede coronar a un hombre o llenar la tierra. Es vista dentro de un hombre y en la tierra, pero no es de ellos; es de Dios. La gloria del hombre es la belleza del espíritu del hombre, la cual es falible y eventualmente pasajera, y por lo tanto es humillación – como lo dice el verso. Pero la gloria de Dios, la cual es manifiesta en el conjunto de todos Sus atributos, jamás se desvanece. Es eterna.
El Salmo 73:24 llama “gloria” al mismo cielo. Solía ser común escuchar a los cristianos hablar de la muerte como ser “recibido en la gloria,” la cual es una frase tomada de este Salmo. Cuando el cristiano muere, él será llevado a la presencia de Dios, y en Su presencia estará naturalmente rodeado por la gloria de Dios. Seremos llevados al lugar donde literalmente reside la belleza de Dios – la belleza de Su Espíritu estará allí, porque Él estará allí. Nuevamente, la belleza de Su Espíritu (o la esencia de Quien Es Él) es Su “gloria.” En ese lugar, Su gloria no necesitará venir a través del hombre o la naturaleza, en vez de ello será vista claramente, así como lo dice 1 Corintios 13:12, “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
Isaías 43:7 dice que Dios nos creó para Su gloria. En contexto con otros versos, puede decirse que el hombre “glorifica” a Dios porque a través del hombre, la gloria de Dios puede ser vista en cosas tales como el amor, la música, el heroísmo, etc. – cosas pertenecientes a Dios que nosotros llevamos en “vasos de barro” (2 Corintios 4:7). Somos los vasos que “contienen” Su gloria. Todas las cosas que somos capaces de hacer y de ser, encuentran su fuente en Él. Dios interactúa con la naturaleza de la misma manera. La naturaleza exhibe Su gloria. Su gloria es revelada en la mente del hombre a través del mundo material en muchas formas, y con frecuencia de diferentes maneras para diferentes personas. Una persona puede quedar cautivada por la vista de las montañas, y otra persona puede amar la belleza del mar. Pero quién está detrás de ambos (la gloria de Dios) le habla a ambas personas y las conecta con Dios. De esta manera, Dios es capaz de revelarse a Sí mismo a todos los hombres, sin importar su raza, herencia o lugar. Como dice el Salmo 19:1-4. “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras.”
Puesto que la gloria procede de Dios, Él no permitirá establecer la afirmación de que la gloria proviene del hombre, o de los ídolos del hombre, o de la naturaleza. En Isaías 42:8, vemos un ejemplo del celo de Dios por Su gloria. Este celo por Su propia gloria es de lo que Pablo está hablando en Romanos 1:21 cuando habla sobre las maneras en las que la gente adora a la criatura en vez de al Creador. En otras palabras, ellos miran al objeto a través del cual procede la gloria de Dios, y en vez de dar a Dios el crédito por ello, ellos adoran a ese animal, o árbol u hombre como si la belleza que poseyeran se hubiera originado dentro de ellos. Este es el corazón mismo de la idolatría y es un hecho muy común. Todo aquel que haya vivido, ha cometido este error en uno u otro momento. Todos nosotros hemos “cambiado” la gloria de Dios a favor de la “gloria del hombre.”
Este es el error que mucha gente continúa haciendo: confiando en cosas terrenales, en relaciones terrenales, en sus propios poderes, talentos o belleza, o en la bondad que ven en otros. Pero cuando estas cosas se desvanecen y caen como lo harán inevitablemente (siendo sólo contenedores temporales de la gloria mayor), esta gente cae en la desesperación. Lo que todos necesitamos considerar es que la gloria de Dios es constante, y que los que viajamos a través de la vida, la veremos manifestada aquí y allá, en esta persona, o ese bosque, o en una historia de amor o heroísmo, ficticia o no, o en nuestras propias vidas. Pero al final, todo eso regresa a Dios. Y el único camino a Dios es a través de Su Hijo, Jesucristo. Es en Él donde encontraremos la fuente misma de toda la belleza en el cielo, si estamos en Cristo. Nada será una pérdida para nosotros. Todas esas cosas que se desvanecieron en la vida, las encontraremos nuevamente en Él.
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sábado, 8 de febrero de 2014
Estudios sobre la Gloria de Dios en el Idioma Hebreo
SHEKHINÄ: Es la palabra en español para la traducción en hebreo que significa la gloria o radiancia o presencia de Dios.Es derivado del verbo Sakan o Shachan que significa morar o residir y se usa para denotar la habitacion o morada de Dios.
La presencia divina
Shejiná se deriva del verbo hebreo Shakan (שכן). En el idioma hebreo bíblico, la palabra Shakan significa literalmente habitar o morar, y es usada con frecuencia en la biblia hebrea (Tanaj, Antiguo Testamento).
En hebreo rabínico antiguo, la palabra se usa con frecuencia para referirse a los nidos y a la costumbre de las aves de habitar en ellos. De la misma manera, en el pensamiento judío clásico la Shejiná se refiere a a la habitación o morada de la presencia divina, hasta el punto de que en la proximidad a la Shejiná se percibe con mayor fuerza la comunión con Dios.
La traducción hebrea de Tabernáculo, mishcán, se deriva de la mencionada raíz Shakan.
También se usaba como la bendición de Shabat en el Templo de Jerusalén.
Se cree que la palabra griega skene (habitar) se deriva también de Shejiná y sakan.
El concepto Shejiná, la presencia divina de Dios, ha cambiado con los siglos. Su origen se remonta a las tradiciones orales que se transmitían de generación en generación refiriéndose a luz del lucero de la mañana y que ahora conocemos como el planeta Venus. Así como en Egipto la estrella más brillante del firmamento, la estrella Sirius, era considerada como la presencia del dios Osiris, en varias regiones del medio oriente la luz del planeta Venus se consideraba la presencia de Yahveh. La misma que en Canaán se llamaba Ashera. Sin embargo, el nombre Shejiná parece haberse utilizado cuando la luz del planeta Venus estaba en su mayor esplendor en particular durante el solsticio de invierno, lo que ahora es el 21 de diciembre. En tiempos pre-cristianos los que conocían las posiciones y los movimientos de las estrellas eran considerados conocedores de los dioses y por tanto sacerdotes, y como tal eran entrenados. Ellos eran los encargados de investigar y anunciar, por ejemplo, en que posición en el zodiaco se encontraba el sol. Para tal efecto estaban pendientes en observar las estrellas antes del amanecer. Entre los luceros que se veían antes de salir el sol estaba el planeta Venus y el planeta Mercurio, estos con la cualidad de estar siempre cerca al sol tanto en la mañana como al anochecer. Cuando está a un lado del sol se ve en la Mañana y cuando está al otro lado se ve al anochecer. La aparición de Venus en el oriente era la anunciación de días especiales, en particular si había una conjunción con el planeta Mercurio. Si el evento se realizaba en uno de los equinocios o de los solsticios este adquiría mayor relevancia. Para los sacerdotes del antiguo pueblo Judío era en el equinoccio de Invierno cada 40 años, como parece demostrarlo Chris Knight y Robert Lomas en su libro "Unlocking the Secrets of the Hiram Key".
Los sacerdotes establecían sus oráculos de forma que la luz de Venus, es decir la Shejiná, radiara sobre ellos antes del amanecer. Más tarde los templos se construían de forma que esta luz penetrara por alguna ventana oriental hecha para tal efecto. La consagración de los reyes se realizaba durante este evento especial, era quizá única forma para que un rey fuera considerado como legítimo representante de Dios en la tierra, pues la luz de Dios debía brillar sobre ellos. Es posible que haya habido el requisito, o al menos el deseo, de que el candidato a monarca hubiera nacido en el solsticio de Invierno y que para tal efecto los reyes trataban de concebir sus hijos nueve meses antes de este solsticio, es decir en el equinoccio de Primavera, en Marzo. Cuando la Shejiná no se hacía presente no se podía celebrar un evento especial. La Shejiná podría estar cubierta por un día nublado, podría no presentarse en la mañana por estar al occidente del sol, o algunas veces no se hacía presente como se esperaba cada cuarenta años debido a que la conjunción de Mercurio y Venus no sucede siempre con la regularidad esperada de 40 años, en tal caso su "alejamiento" era considerado como consecuencia de un pueblo pecador.
Siguiendo esta línea de pensamiento, cuando la luz Shejiná brillaba con todo su esplendor en el solsticio de invierno, algunos afirman que los sacerdotes astrólogos esperaba el nacimiento de un nuevo rey.
En tiempos actuales la asociación de la Shejiná con el planeta Venus ha desaparecido pero se ha mantenido sus atributos como conceptos espirituales.
Referencias en el Antiguo Testamento
(Exodo 40:35) -Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo del testimonio, porque la nube estaba [shakhan] sobre él, y la gloria de Jehová lo tenía lleno. Ver también Génesis 9:27, Génesis 14:13, Salmos 37:3, Jeremías 33:16.
(Salmos 132:5): Hasta que halle lugar para Jehová, moradas [mishcanot] para el Fuerte de Jacob.
Significado en el Judaísmo
Muchos sostienen que la Shejiná representa los atributos femeninos de la presencia de Dios (donde Shejiná es una palabra femenina en hebreo), con base especialmente en el Talmud.1
Significado en el Cristianismo
Además de las diferentes indicaciones de la presencia o gloria de Dios registradas en la Biblia Hebrea, muchos cristianos consideran que la Shejiná también se manifiesta en diferentes lugares del Nuevo Testamento.
El Diccionario Bíblico Easton, publicado en 1897, presenta la siguiente definición:
- Shejiná – Una palabra Caldea que significa lugar de descanso, no encontrada en las Escrituras pero usada por los Judíos tardíos para denominar el símbolo presenta de la presencia de Dios en el Tabernáculo, y después en el Templo de Salomón. Cuando el Señor sacó a Israel de Egipto, fue delante de ellos en una "Columna de nube" y en una "Columna de Fuego" (Exodo 13:21); éste era el símbolo de su presencia entre su gente. Dios también habló a Moisés a través de la Shejiná en una Zarza ardiente. Ver otras referencias a la Shejiná en Exodo 14:20; Exodo 40:34-38; Levitico 9:23,24; Numeros 14:10; Numeros 16:19,42.
- Es probable que después de la entrada en Canaán, esta nube de gloria se estableció en el interior del tabernáculo, sobre el arca de la alianza, en el lugar más santo. Sin embargo, no tenemos referencia especial a ésta, hasta la consagración del templo por parte de Salomón, cuando llenó todo el templo con su gloria, de tal manera que los sacerdotes ya no podían quedarse adentro para ministrar por causa de la nube (1-Reyes 8:10-13; 2-Cronicas 5:13,14;7:1-3). Probablemente permaneció en el primer templo en el más santo de los lugares como el símbolo de la presencia de Jehová durante todo el tiempo que el templo permaneció de pie. Después de ello, la nube desapareció.
El Espíritu de Dios[editar · editar código]
En el Nuevo Testamento se asemeja con frecuencia la Shejiná a la presencia o habitación del Espíritu Santo en el creyente, constituyendo un paralelo a la presencia de Dios en el Templo de Salomón. La Shejiná está vinculado a la profecía en el cristianismo de la misma manera que en el judaísmo:
- Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo. (2-Pedro 1:21)
En una minoría de sectas cristianas, la Shejiná es identificada con Sofía, el aspecto femenino de Dios.
La Gloria de Dios Visible[editar · editar código]
Existen diferentes referencias a la Shejiná en el Cristianismo donde se manifiestan la presencia y la gloria de Dios como sinónimos,2como se ilustra en el siguiente ejemplo del libro del Éxodo:
- Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días: y al séptimo día llamó á Moisés de en medio de la nube. Y el parecer de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, á los ojos de los hijos de Israel. (Exodo 24:15-17)
También se encuentran numerosas referencias en el Nuevo Testamento, tanto en forma literal como espiritual (Ver por ejemplo Juan17:2, donde Jesús dice: Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.)
La presencia divina
- Y Yahvé iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles; á fin de que anduviesen de día y de noche. (Exodo 13:21)
Otras concepciones de Shejiná
Raphael Patai3 establece que Shejiná se refiere a una diosa, al comparar y contrastar documentos judíos cabalísticos y de las Escrituras. Se hace una distinción histórica entre Shejiná y Matronit.
El Corán menciona el Sakina o tranquilidad, refiriéndose a las bendiciones del consuelo y la ayuda sobre los hijos de Israel y Mahoma. Notablemente, Sakina o Sakina binte Hussain, fue también el nombre de la hija más joven de Husayn ibn Ali, quien es la primera mujer en la historia registrada a la que se le ha dado este nombre.
Estudios sobre la Gloria de Dios
EL SIGNIFICADO DE KABOD:
Nos ayudará comprender su valor si podemos apreciar algunos conceptos elementales e históricos. La palabra Doxa expresa la gloria y el poder, la majestad y el esplendor de Dios. Se usaba la palabra originalmente para referirse a la fama de alguien, su reputación. En la versión griega del Antiguo Testamento, Doxa traduce la palabra hebrea kabod, que significa gloria u honor. Se usa para referirse a la forma en que alguien se presenta, su aspecto, su apariencia, o sea, la manifestación de una persona. Esta expresión pone énfasis especial en la impresión que deja en otros. Vale decir, es su manera de lucir. Es esencial captar este sentido para comprender el concepto. Dios es invisible y mora en luz inaccesible, según nos dice el Nuevo Testamento. Sin embargo, se revela al mostrar su gloria, su majestad, su esplendor. Se ve en sus obras. El salmista declara (Salmo 19:1):
Los cielos cuentan la gloria de Dios,
el firmamento proclama la obra de sus manos.
El apóstol Pablo expresó algo similar en Romanos 1:20:
Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.
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